Por: dermatóloga Meik

Haciendo un repaso a los métodos habituales de limpieza, encontramos lo siguiente: el agua del grifo por sí sola no se lleva la suciedad oleosoluble del rostro (el sebo). Por su parte, los jabones dejan un residuo alcalino, es decir, con un pH muy superior al fisiológico de la piel, lo que no es muy aconsejable. En cuanto a las leches limpiadoras, si bien muchas de ellas arrastran todo tipo de suciedad, éstas dejan un residuo ligeramente graso que dificulta la penetración del siguiente cosmético. Por último, los geles suelen llevar tensoactivos que resecan la piel, lo que no es recomendable cuando tratamos con pieles secas o sensibles. Es por esto que el agua micelar ha revolucionado la manera de desmaquillarse, así como la higiene cotidiana de la piel.

Este producto es una solución líquida parecida al agua, pero con unos activos que ayudan a limpiar la piel. Dichos activos o componentes que contienen son tensoactivos no iónicos, que dentro del agua forman unas partículas o esferas de tamaño nanoscópico llamadas micelas y de ahí proviene su nombre. Las micelas están formadas por unos polos, dos tipos opuestos, uno hidrófilo con afinidad por el agua y el otro lipófilo que le da afinidad por las grasas. Los tensoactivos son “detergentes”, sin embargo, la cantidad que contiene es tan baja que no irrita la piel a diferencia de lo que podría producir un jabón normal. La cantidad que lleva es la medida justa para limpiar la piel y que sea efectiva sin agredirla.

Es por ello que al pasar por la piel un algodón absorbido con AGUA MICELAR MEIK, la parte hidrófila queda absorbida en el algodón y la parte lipófila queda en el exterior, con capacidad para eliminar residuos externos provenientes del medio ambiente (maquillaje, impurezas relacionadas con la contaminación en el aire), así como impurezas ligadas al funcionamiento natural de la piel (sebo, sudoración, eliminación de células muertas).

El AGUA MICELAR MEIK es capaz de eliminar, en un solo paso, todo rastro de maquillaje, grasa e impurezas diversas, sin perjudicar ni agredir la piel. El agua que contiene no es un agua corriente, se trata con agua purificada mínimamente mineralizada y tiene un PH fisiológico entre 7,35 y 7,45. Además de adaptarse perfectamente a la rutina de higiene cotidiana, la fórmula de nuestra agua micelar es libre de perfumes y no contiene parabenos, lo que convierte a este producto en una fórmula indicada para todo tipo de pieles. Por ejemplo, si tu piel es sensible, no te preocupes, es apta para ti.

Se puede emplear el AGUA MICELAR MEIK para la higiene del rostro por las mañanas, antes de aplicar los tratamientos diarios. Por la noche, antes de acostarse, es muy importante limpiar la piel, incluso aunque no se aplique maquillaje, porque hay que retirar de la piel las numerosas impurezas acumuladas a lo largo del día.

Artículo tomado de: https://www.meik.com.co/

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