Por: Dermatóloga Meik

El cuidado de la piel no se trata únicamente de mantener su apariencia de suavidad y tersura, sino que es importante poder asegurar su plasticidad y conservar la integridad de la barrera cutánea.

Como el órgano más extenso del cuerpo humano, nuestra piel nos protege tanto de los efectos mecánicos y externos, como así también de los físicos, químicos y microbianos. Estas funciones son realizadas a través de su impermeabilidad, resistencia y flexibilidad. Así mismo, actúa en mecanismos más complejos como la regulación de la temperatura corporal a través de las glándulas sudoríparas y los capilares.

La función más importante de la piel es la formación de una barrera cutánea entre el interior y el exterior del organismo. Esta barrera se localiza principalmente en el estrato córneo, compuesto por células ricas en proteínas y lípidos intercelulares.

La capa córnea es una efectiva barrera de permeabilidad: impide la penetración de sustancias nocivas, agentes químicos, microorganismos y alérgenos. También minimiza la pérdida de agua a través de la piel. Es el órgano más extenso del cuerpo humano y tiene dentro de sus funciones, cumplir el papel de barrera cutánea principalmente en dos sentidos: evitar la pérdida de agua y electrolitos y bloquear la penetración de moléculas indeseables o nocivas desde el exterior.

Cambios en el medio ambiente, el envejecimiento, el estrés, la raza, la nutrición y diferentes patologías, alteran la barrera cutánea, desencadenando un proceso inflamatorio o metabólico, dando lugar a un engrosamiento de la piel o a un proceso anormal de la queratinización con descamación, trastornos de los lípidos y la aparición de la clásica piel seca.

Los productos para su cuidado deben hidratarla y nutrirla. La hidratación no sólo incrementa el contenido en agua de la piel, sino que protege y estimula la descamación ordenada (el proceso por el cual la piel desprende células muertas), dejando una percepción de piel lisa, suave y confortable. Numerosos productos también abordan y tratan problemas específicos.

Algunos de ellos como el envejecimiento, la hiperpigmentación y el acné, pueden tratarse eficazmente con productos que contienen una concentración elevada de ingredientes activos.

Debe utilizarse una crema hidratante de día o de noche para hidratar y nutrir la piel facial, así como para proporcionar componentes activos que afronten cualquier problema cutáneo concreto que se pueda presentar.

Nuestros consejos para conservar una piel saludable

  • Protección solar diaria: es la regla de oro en el cuidado de la piel.  Todos los días y con varias reaplicaciones, ya que ningún protector solar dura indefinidamente. Debes utilizar productos con un FPS mayor o igual a 30 y que protejan contra los diferentes tipos de radiación ultravioleta (UVA y UVB)
  • Protección solar física: no es suficiente con protectores solares. La ropa, sobre todo la oscura, al igual que las sombrillas o sombreros adecuados, pueden influir notoriamente sobre la radiación que recibimos.
  • Hidratación: la piel hidratada es mejor en su proceso de auto reparación y absorbe mejor todos los medicamentos que nos aplicamos. Utiliza siempre productos de cuidado que sean adecuados para tu tipo de piel, ya que de esta forma la estarás ayudando con fórmulas especialmente enriquecidas para cuidarla y protegerla como necesita.

Numerosos productos para el cuidado pueden utilizarse tanto por la mañana como por la noche. Otros están formulados para el uso específico durante el día o durante la noche:

    • Por la mañana: algunos hidratantes contienen factor de protección solar (FPS). En consecuencia, son idóneos para el uso durante el día, pero no durante la noche. Otros productos para el cuidado que contienen pigmentos (por ejemplo, algunos de los productos que tratan el eritema facial) deben utilizarse también únicamente durante el día. 
    • Por la noche: la piel se regenera durante toda la noche. Además de hidratar la piel, las cremas de noche contienen componentes que estimulan el proceso de regeneración celular. Están exentas de FPS y pigmentos.
  • Desmaquíllate siempre: ¡Nunca, nunca te vayas a dormir sin haberte desmaquillado antes! Utiliza nuestra agua micelar Meik antes de tu crema hidratante y esto hará que tu piel esté radiante a la mañana siguiente. Quitar los productos y la contaminación que puede recibir durante todo el día, hace que las células puedan regenerarse de mejor manera.

 

  • Trata con cuidado tu piel: no frotes la piel con la toalla después de limpiarla, porque así puedes dañar su barrera de protección natural. Es mejor que lo hagas dando ligeros toquecitos.

 

  • Protege las zonas más sensibles: cada vez que lo necesites, aplícate una crema reparadora para los labios. Reaplica el producto cuantas veces quieras ya que esta área es particularmente frágil. La piel del contorno de los ojos también es muy delicada, por lo cual debes utilizar productos específicos para esta zona y aplicarlos suavemente.
  • Incluye una exfoliación semanal en tu rutina de cuidado habitual: esto te permitirá mantener tu piel renovada. Importante: no apliques productos exfoliantes más de 2 veces por semana.
  • Buena alimentación: son muchos los alimentos asociados con una piel saludable. Principalmente, se recomiendan las frutas y verduras con alta cantidad de antioxidantes, ya que estas sustancias pueden prevenir o retrasar el daño celular.
  • Hábitos de vida saludables: hacer ejercicio, dormir bien, evitar el consumo de alcohol y cigarrillo, y tener equilibrio emocional, son algunos de los hábitos que evitan el envejecimiento prematuro.
  • Limpia tus herramientas de maquillaje: tus brochas y esponjas de maquillaje deben ser higienizadas de vez en cuando, ya que de lo contrario las bacterias acumuladas podrían introducirse en tu piel, favoreciendo la aparición de enfermedades cutáneas.

*** Artículo original tomado de:  http://www.meik.com.co/que-cuidados-debo-tener-diariamente-con-mi-piel/